viernes, 17 de junio de 2011

guerras records


Según el Libro Guinness de los Récords los siguiente conflictos están cada uno en un extremo[18]

La guerra más breve que se conoce es la que se declaró entre Gran Bretaña y Zanzíbar (posteriormente se uniría con Tanganica para formar la actual Tanzania), el 27 de agosto de 1896, según los registros, duró sólo 38 minutos.
La guerra más larga habría sido la Guerra de los Cien Años que duró 116 años. No obstante, la llamada Guerra de Arauco, una serie interrumpida de batallas, duró unos 300 años, con largos periodos de tregua. Si se considera como una guerra continua, la guerra de la Reconquista en la península Ibérica es, con mucho, la más larga de la historia con casi 800 años, si no consideramos los frecuentes tratados de paz, alianzas y batallas esporádicas muy localizadas. Eran las típicas guerras de tipo feudal, que ocasionaron la proliferación de castillos defensivos, los cuales le dieron el nombre al reino de Castilla, aunque también proliferaron en el resto de la península.
La guerra más sangrienta por el número de muertos fue, con mucho, la Segunda Guerra Mundial con sus más de 60 millones de muertos por una u otra causa. Sin embargo, la Guerra de la Triple Alianza lo sería en relación a la aniquilación de una población nacional organizada (la población paraguaya), descendiendo los habitantes de Paraguay de 1.400.000 a 220.000; quedando sólo unos 30.000 varones en edad reproductiva.
Nuevamente la Segunda Guerra Mundial ostenta el récord de ser la más costosa económicamente.
La guerra civil más sangrienta, entendida como la que produjo mayor número de muertos, se produjo en la China de la dinastía Qing y es conocida como Rebelión Taiping (Gran Paz traducido del chino). Se libró entre la citada dinastía Qing y tropas del gobierno Manchú, también chino, desde 1851 a 1864 donde los cálculos más ajustados indican que las muertes pudieron oscilar entre los 20 y los 30 millones de personas, incluidos 100.000 asesinatos por las fuerzas gubernamentales en el saqueo de Nankín, entre el 19 y el 21 de julio de 1864.

miércoles, 15 de junio de 2011

causas de las guerras


Buscar una o varias causas a las guerras ha sido una constante para muchos historiadores y políticos con el fin de evitar posibles conflictos en el futuro o encontrar culpables.[9] Así autores como Brian Hayes apuntan a que ciertas causas se tienen como ciertas.

Desde el punto de vista socio-filosófico, se han avanzado muchas teorías sobre del origen y causas de las guerras. En consecuencia, parece posible tratar de clasificar, muy en general, tales teorías en dos grandes divisiones: la que ve la guerra como producto racional de ciertas condiciones, primariamente condiciones políticas (famosamente, Carl von Clausewitz argumentó que la guerra es la continuación de la política por otros medios[10] ) y otra "irracionalista", que ve la guerra como producto de una tendencia, últimamente irracional, de los seres humanos.

Las teorías irracionalistas pueden aproximarse desde dos puntos de vista:

1. Aquellas que ven el origen de la guerra en causas no amenable a tratamiento racional,[11] por ejemplo, sentimientos religiosos[12] [13] o emociones.[14] [15] El extremo lógico de esta visión -que el hombre es un animal inherentemente agresivo -sujeto a tendencias tanto de competición como cooperación que se observan en animales sociales, situación que demanda la expresión ocasional de tales tendencias- se encuentra en algunas explicaciones ya sea biológicas, psicológicas[16] o de la psicología social del origen de conflictos (ver, por ejemplo: Experimento de Robber's Cave).

2. La visión alternativa dentro de esta posición ve la guerra como originándose, a menudo, en equivocaciones o percepciones erróneas. Así, por ejemplo, Lindley y Schildkraut[17] argumentan, a partir de un análisis estadístico, que la cantidad de guerras que se podría aducir tuvieron un origen racional ha disminuido dramáticamente en tiempos recientes (Lindley y Schildkraut ofrecen como ejemplos de tales equivocaciones la Guerra de las Malvinas y la Guerra de Iraq).

La visión alternativa, de la guerra como actividad racional, se basa en dos percepciones. La original de von Clausewitz acerca de la guerra constituyendo la persecución de (objetivos de) la política por otros medios y una percepción posterior (implícita en von Clausewitz) que indica que se recurriría a la guerra cuando se estima que las ganancias superan a las pérdidas potenciales (es decir, a través de un análisis de costo-beneficio). A su vez, se pueden distuinguir dos posiciones:

1. La teoría de la primacía de las políticas domésticas: se encuentra, por ejemplo, en las obras de Eckart Kehr y Hans-Ulrich Wehler (op. cit). Para esta posición, la guerra es el producto de condiciones domésticas. Así, por ejemplo, la Primera Guerra Mundial no fue producto de disputas internacionales, tratados secretos o consideraciones estratégicas, sino el resultado de condiciones socio políticas, incluyendo económicas, que, a pesar de ser comunes a varias sociedades, hacían sentir tensiones a cada una de ellas en forma interna, tensiones que solo se pudieron resolver a través de la guerra.

2. La teoría de la primacía de la política internacional, que se encuentra, por ejemplo, en la concepción de Leopold von Ranke, de acuerdo a quien son las decisiones de estadistas motivados por consideraciones geopolíticas las que conducen a la guerra.

las guerras .


La guerra es la forma de conflicto socio-político más grave entre dos o más grupos humanos. Es quizá la más antigua de todas las relaciones internacionales. Supone el enfrentamiento organizado de grupos humanos armados, con el propósito de controlar recursos naturales o humanos, o el desarme, sometimiento y, en su caso, destrucción del enemigo, y se producen por múltiples causas, entre las que suelen estar el mantenimiento o el cambio de relaciones de poder, dirimir disputas económicas o territoriales.

En Ciencia Política y Relaciones Internacionales la guerra es un instrumento político, al servicio de un Estado u otra organización con fines políticos.

Según Richard Holmes, la guerra es una experiencia universal que comparten todos los países y todas las culturas.[1] Según Sun Tzu, "La guerra es el mayor conflicto de Estado, la base de la vida y la muerte, el Tao de la supervivencia y la extinción. Por lo tanto, es imperativo estudiarla profundamente".[2] Según Karl von Clausewitz, la guerra es "la continuación de la política por otros medios".[3]

Las reglas de la guerra, y la existencia misma de reglas, han variado mucho a lo largo de la historia. El concepto de quiénes son los combatientes también varía con el grado de organización de las sociedades enfrentadas. Las dos posibilidades más frecuentes son civiles sacados de la población general, generalmente varones jóvenes, en caso de conflicto, o soldados profesionales formando ejércitos permanentes. También puede haber voluntarios y mercenarios. Las combinaciones de varios o de todos estos tipos de militares son también frecuentes.

Las formas de hacer una guerra dependen de los propósitos de los combatientes. Por ejemplo, en las guerras romanas, cuyo objetivo era expandir el imperio, el objetivo militar principal eran los combatientes de la nación a conquistar, para incorporar el pueblo una vez conquistado al imperio.

En la actualidad, a veces se hace distinción entre conflictos armados y guerras. De acuerdo con este punto de vista, un conflicto sólo sería una guerra si los beligerantes han hecho una declaración formal de la misma. En una concepción de la doctrina militar de EE.UU. no se hace distinción alguna, refiriéndose a los conflictos armados como guerras de cuarta generación.